No debemos olvidar la riqueza etnográfica del municipio de Baleira, una zona de la montaña lucense que refleja en sus pueblos la dura vida que durante siglos les tocó vivir a unas gentes generosas en esfuerzos, que crecieron íntimamente unidos a una tierra dura y difícil que se resiste incluso en la actualidad al dominio del hombre.
Las casas, los hórreos, las aceñas, las iglesias y las humildes pero hermosas capillas de montaña son de por sí una atracción que al tiempo nos proporciona magistrales lecciones de la integración del hombre en el medio, dibujando un ejemplo magnífico de un paisaje agrario tradicional que si bien comienza a cambiar fruto de las nuevas tendencias, aún se conserva prácticamente intacto en muchas zonas.
Además este recorrido se encuentra a apenas 30 minutos de la ciudad de Lugo, con excelentes comunicaciones y varias carreteras de apoyo que transcurren próximas al sendero, confiriéndole una mayor seguridad y múltiples posibilidades para disfrutarlo.
La gastronomía de la zona nos ofrece notables ejemplos de productos de la tierra que harán disfrutar a los mejores gastrónomos, destacando las magníficas carnes de todo tipo y cómo no, el cerdo, con embutidos como el “butelo”, la caza mayor y menor, la pesca y otros productos menos conocidos como el queso de cabra o la miel de montaña, amén de vino del país y magníficas aguardientes.
Por todo ello, esta ruta es algo más que un simple paseo o una actividad deportiva, se trata de una experiencia enriquecedora con la que podemos aprender de la naturaleza y de los hombres, recuperando una memoria colectiva de sensaciones, olores y sabores que se resisten al paso del tiempo. |