Tras un pequeño recorrido
por el monte, giramos a la derecha para a través de
una brecha de la montaña, que descendiendo nos conduce
de nuevo a un camino que poco a poco se va haciendo más
marcado y amplio, y que se adentra en una espesura de castaños
de fábula, que ya no dejaremos casi hasta el final de
la variante.
El camino es muy cómodo bajo los árboles, y
tras salvar algún que otro tronco abatido, deberemos
hacer un giro de noventa grados a la derecha para atravesar
con cuidado un pequeño afluente del Eo.
A partir de aquí, el sendero irá descendiendo
suavemente hasta hacernos caminar al borde del río,
donde en épocas de lluvias el nivel de las aguas puede
obligarnos a mojar las botas. Inmediatamente llegamos a un
viejo puente de madera, por el que atravesaremos a la otra
zona del bosque, donde no es difícil ver rastros de
jabalí.
Aquí el sendero sale de la frondosidad subiendo en
una fuerte, aunque corta, pendiente que nos llevará hasta
un cruce señalizado con la ruta principal, donde girando
a la izquierda podemos seguir hacia Cortevella, o hacia Piñeira
si seguimos de frente.
Como su propio nombre indica, los domingos de caza no son
los días más adecuados para disfrutar y relajarse
en este tamo de la “Ruta da Marronda”, al igual que ocurre
en otros sitios del sendero.
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